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Ciudades reinventadas

“Si los hados me niegan a Roma como patria, que al menos me sea permitido quedarme aquí (…) Una ciudad que, si quieres creer a un hombre como yo que he visto tantas cosas, resulta la más agradable de todas aquellas que pueden escogerse para el descanso. Verás en ella, oh huésped y amigo, gentes honestas, sobrias, tranquilas…”. Publius Annius Florus

Tarraco fue la primera fundación militar romana fuera de la península Itálica y la ciudad desde donde se impulsó la conquista, ordenación y estructuración de Hispania. La antigua Tarraco sigue siendo el corazón visible y latente de la moderna ciudad catalana. Sus restos prominentes se mezclan, en una cálida atmósfera, con los perfiles de otros siglos y con el brillo azul del Mediterráneo.

La ciudad responde a la consolidación de un primer campamento militar, efectuada por Cneo Escipión en el 218 aC. Poco tiempo después se consolidó como puente para la conquista de toda la península Ibérica, papel que no perdió en toda su dilatada historia, ya que con el tiempo se convirtió en la capital de la Hispania Citerior o Tarraconensis.

El origen romano de Tarragona dibuja, aún hoy, su fisonomía urbana. Las murallas delimitaron su forma, reconocible incluso donde no se han conservado. El recinto de culto con su templo existe todavía en los muros de la catedral medieval. Algunas calles de la Parte Alta o centro histórico de Tarragona son las que, en época medieval, llenaron de bullicio el espacio donde se alzó la gran plaza pública del Foro de la Provincia. Las bóvedas del Circo romano forman parte, actualmente, de plazas, bajos de viviendas, restaurantes, locales de ocio y comercios. Y su anfiteatro, espacio de diversión y castigo, ha sido lugar de culto cristiano e, incluso, prisión. 

Desde Tarraco se reprimieron varias revueltas indígenas en época republicana, en ella César reunió sus legados y Augusto residió entre los años 27-26 aC, y desde aquí se estructuró y organizó un amplio territorio durante más de setecientos años.

De su larga historia y amplio desarrollo urbano han llegado hasta nuestros días importantes edificios y material arqueológico, que convierte a la antigua Tarraco en un ejemplo único entre las ciudades del Occidente romano, tanto por la cantidad como por la calidad y el estado de conservación de sus edificios.

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